domingo, 16 de mayo de 2010

Disfruta lo que tienes.

- Llegados a este punto, ¿qué puedo decir? No es para nada lo que tenía pensado, ni siquiera se acerca. Eso no debería estar ahí, aquello no debería ser de ese color, esto no debería oler así…


- Para, para. ¿Quién te ha dicho a ti que todo esto no es lo que estaba planeado para ti desde el principio? ¿Nunca te has parado a pensar: “Si pudiera cambiar esto…¡sólo esto! No pido más…”? Pues bien, quizás ya pediste lo que tienes ahora en una de esas súplicas y lo estás desperdiciando. Puede que ya estés viviendo el futuro que pediste en un presente pasado.


Quizás ahora no estés en tu mejor momento, no todo son alegrías. Pero es muy probable que todo lo que te está pasando ahora no sea más que un medio necesario para llegar a algo grande. ¿Por qué no?


Disfruta lo que tienes.

domingo, 25 de abril de 2010

Su estrella caída.


Levantó la vista y la vio allí arriba, imponente, brillando como sólo ella sabía. Cada noche pasaba por allí, esperando el momento en el que ella aterrizara en sus brazos. Mil doscientos cuatro días no habían conseguido que perdiera la esperanza. Y entonces, pasó.


Un temblor la despegó del cielo y, dejando un rastro de luz tras de sí, llegó a la Tierra. No pasaran ni dos segundos desde que había dejado de parpadear en la inmensidad del espacio hasta que él pudo sentirla y admirarla mientras la sostenía, inerte.


En lo que él tardó en suspirar, ella abrió los ojos. Por fin se había despertado.

sábado, 24 de abril de 2010

María.

Aquí no tenemos nubes de algodón de azúcar ultra dulce en las que puedes acostarte, mientras un ángel te refresca con un abanico de hojas de vegetación exótica. Tenemos nubes de humo, que te siguen adonde quiera que vayas y te intoxican con su olor a odio, dolor y desesperanza.


No, no nos quedan ángeles celestiales con túnicas blancas y aureolas doradas. Aquí visten de falsedad e hipocresía y sus aureolas están formadas por pensamientos egocéntricos. Tampoco tenemos cantos de felices ruiseñores, nuestros cuervos sólo desconfían y critican enjaulados en envidia.


Convertiré este mundo en otro muy diferente, uno en el que poder vivir. Me llevará mucho tiempo, sí, y necesitaré tu ayuda. ¿Me vendes tu sonrisa?

martes, 20 de abril de 2010

Dulces sueños.

La llamaban Princesa de hielo. Decían que era fría, vacía de sentimiento alguno. Decían también que nunca había sido capaz de amar y que su vida era un camino nevado que sólo conducía a un lugar, la nada. Pero sólo una persona supo como era en realidad. Él.

Él pudo llegar a comprenderla, él pudo llegar a quererla. Fue capaz de sentir la calidez de su interior y consiguió derretir todo el hielo que rodeaba su vida. En el momento en que su corazón dejó de latir, él decidió cerrar los ojos para emprender con ella aquel viaje a lo desconocido. No estaba asustado, pues nada podía ser peor que el vacío de su ausencia.

Sólo la Luna fue testigo del último suspiro de la Princesa y su compañero. Y llorando lágrimas de cristal dijo: “Dulces sueños, Princesa de hielo”.

miércoles, 7 de abril de 2010

Reflejo.

Conservo una imagen borrosa de ella, sólo recuerdo su fresco aroma y el azul intenso de sus ojos, clavados en mí. Al principio no se acercaba, permanecía sentada en el banco de enfrente, mirándome sin pestañear. Pero finalmente se decidió.

Se sentó en el mismo banco que yo, se apartó el flequillo que le cubría los ojos y se giró hacia mí. Los rizos de su pequeña melena se apartaron de su cara con un suave movimiento de cabeza y pude ver que estaba llorando. Al darse cuenta de mi descubrimiento, se sonrojó mientras me hablaba.

“No te entiendo…”

Parecía todo lo que tenía que decirme. Bajé la mirada para asimilar aquellas palabras y cuando la volví a subir ya no estaba. En su lugar había un pequeño espejo de mano y la verdad estalló ante mí.

Conocía muy bien a aquella chica, era yo.